miércoles, 27 de febrero de 2013

El carnaval y el Círculo de Bellas Artes desde 1891

“En un país de sainete y farsa, se escucha un rumor muy insistente: 
 ¿Se hará este año, nuevamente, Fiesta de Carnaval con sus comparsas?”.

 Pues sí, se hará. O por lo menos, el Círculo de Bellas Artes de Madrid tiene toda la intención de celebrarlo pese a las estrecheces de la crisis. Estos versos, de hecho, son el inicio del pregón de este año de una fiesta que el Círculo celebra desde 1891. Bajo el lema La Vida es + cara, traen de vuelta su tradicional baile de máscaras con una sugerencia anti crisis para los asistentes: que se inspiren en las pequeñas cosas que les rodean para dar con el disfraz perfecto.

El baile de carnaval contará este año como pregonero con Alberto Anaut, director de PHotoEspaña y fundador del centro cultural La Fábrica. El cartel del evento es una fotografía inédita de Chema Madoz, premio nacional de fotografía del año 2000.

El baile será el próximo 9 de febrero en la sede del Círculo de Bellas Artes. A partir de las once de la noche, el centro abrirá las puertas del Salón de Baile y la Sala de Columnas, donde amenizarán la velada bandas como Shambaiala Batucada, un grupo de 18 mujeres de raíz puramente brasileña, Dj Bombín, reputado residente en varios clubes de Madrid o la orquesta The Ladies, una joven formación madrileña que construye su música a partir de sonidos provenientes de Rock, el country, el swing o el soul. La velada se alargará hasta las cuatro de la madrugada.

Un video interesante sobre los carteles más curiosos y antiguos de este evento.

Orígen del carnaval de Cádiz

El Carnaval de Cádiz es uno de los carnavales más famosos de España por lo que ha sido reconocido (conjuntamente con el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife), como de Interés Turístico Internacional (únicos en España con tal distinción). En julio de 2009, entró a formar parte de la lista de los diez Tesoros del Patrimonio Cultural Inmaterial de España. Por su parte en 2010 el Carnaval de Cádiz y el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife se hermanaron.
Todos los años y durante los meses de enero y febrero se celebra en el Gran Teatro Falla el Concurso de Agrupaciones del Carnaval.


Para aclarar el origen del Carnaval los estudiosos nos remiten a distintas civilizaciones que, sin usar el mismo concepto de la fiesta, han manejado objetos y utensilios similares a los que se usan en Carnaval, y recuerdan el origen remoto que pueden suponer las bacanales (fiestas en honor de Baco), las saturnales (al Dios Saturno) y lupercales (al Dios Pan), celebraciones que se conocieron tanto en la antigua Grecia como en la Roma clásica.
Sin embargo, parece ser que el Carnaval de Cádiz, es un hijo, aunque sea pródigo, del cristianismo. Se lo relaciona también con los ritmos del tiempo, con la percepción cualitativa del tiempo. El cristianismo establece «un orden pasional del tiempo», en el que los momentos de alegría y tristeza se alternan cronológicamente, según sea tiempo de prohibiciones o tolerancias, asimilados por el cristianismo. El Carnaval es una consecuencia de la concepción simple del tiempo que adopta el cristianismo. Una concepción ajustada a los ciclos vitales y de las cosechas.
Su principal significación es que autoriza la satisfacción de todos los apetitos que la moral cristiana, por medio de la Cuaresma. Pero al dejarlos expansionarse durante un periodo más o menos largo, la moral cristiana reconoce también los derechos de la carne, la carnalidad. El Carnaval encuentra así, además de su significación social y psicológica, su función equilibradora en todos los aspectos. Y todo pese a que en 1523, Carlos I había prohibido totalmente las máscaras.
Pero sin duda con el transcurso del tiempo distintos aspectos se han ido marcando con mayor profundidad hasta alcanzar en Cádiz una fiesta distinta. En el proceso de su propia definición, el Carnaval gaditano toma peculiaridades del italiano, explicable por la influencia fundamentalmente genovesa que Cádiz conoció desde el siglo XV, tras el desplazamiento hacia el Mediterráneo de los turcos, los comerciantes italianos se trasladan a Occidente, encontrando en Cádiz un lugar de asentamiento perfectamente comunicado con los objetivos comerciales que los genoveses buscaban: el norte y centro de África. Los antifaces, las serpentinas, el confeti son otros tantos elementos que se asimilaron del carnaval italiano.


Cartel del Carnaval de Cádiz de 1898